Ingrid conversa como su mejor empleado — por WhatsApp, por voz o en su web — y completa el trabajo de verdad: cotiza, agenda, toma pedidos, entrega documentos y convierte cada conversación en inteligencia comercial para su equipo.
Ingrid no es un menú de opciones ni un árbol de decisiones: es un agente de IA que entiende la intención, decide el siguiente paso y lo ejecuta. Aquí, en acción, uno de sus flujos: la cotización de un seguro de auto — de un «hola» al documento oficial entregado.
Tres formas de empezar cualquier trámite — una cotización, un pedido, una cita — y las tres terminan en el mismo lugar: resuelto.
Datos completos, en desorden o por partes: Ingrid los ordena, pide lo que falta y sigue la conversación con memoria.
Quien manda audio recibe audio: Ingrid entiende notas de voz y responde hablando, con acento local.
Identificaciones, tarjetas, constancias o la foto de un producto: Ingrid lee los datos, identifica lo que ve — y lo que no corresponde.
Todo lo que sus clientes comparten se transforma en contexto compartido — y el contexto, en acciones que cierran ventas.
María pidió una cotización hace 3 días y no cerró; su interés es de 82/100 y su objeción fue el precio del plan más completo.
Campaña enviada. Cuando María responde, Ingrid retoma la conversación con todo el contexto — su historial, su cotización y su objeción.
El mismo motor conversacional se adapta al flujo de cada negocio.
Cotiza contra el catálogo real, lee documentos y fotos del vehículo, entrega la carátula oficial y recupera leads con campañas.
Toma pedidos por WhatsApp con el menú vivo, confirma, cobra y avisa cuándo llega — sin apps que descargar ni comisiones de plataforma.
Agenda y confirma citas, resuelve dudas frecuentes, envía recordatorios y prepara los datos del paciente antes de la consulta.
Responde con el contexto completo del cliente, resuelve lo repetitivo y escala a un humano justo cuando hace falta — con el resumen listo.
Una demo en vivo, con los flujos y las reglas de su negocio, en su WhatsApp. Sin compromiso.